A LA HORA DE COMER FUERA DE CASA
De nada vale esforzarnos en comer correctamente en casa (en calidad y en cantidad) si la comida principal del día tenemos que hacerla fuera y ahí fallamos, mandando al diablo todo el esfuerzo que se hizo.
Pero se puede comer fura, rápido y bien. ¿Cómo?
Para muchas personas que trabajan, comer fuera puede ser cómodo o una necesidad. Tenga presente que, en general, las comidas de un restaurante son más ricas en calorías y grasas que las que se preparan en casa.
Aún así, puede disfrutar comiendo afuera en forma sana.
Nunca salga de la casa en ayunas.
Coma alguna fruta o verdura antes de ir a comer afuera.
Elija sus restaurantes o bares.
Evite los de comida rápida. Trate de ir a almorzar acompañado para concentrarse más en la conversación que en la comida.
Evite los llamados "tenedor libre", donde puede comer de todo lo que es capaz.
Intente comer siempre a la misma hora y con un mínimo de 40 minutos.
Hay que comer despacio y masticar bien.
Si no, la comida no estará correctamente triturada ni irá bien insalivada y la digestión será peor. Además, psicológicamente no asumiremos del todo que hemos comido, con lo que, al llegar a casa, tendremos tendencia a comer más.
Pídale al mozo que saque de la mesa el pan y la manteca.
Pida que todas las salsas y aderezos se sirvan aparte. Una salsa de crema o queso sobre su comida baja en grasas puede arruinar sus esfuerzos por controlar lo que come.
Elija platos simples.
Evite los alimentos fríos.
Sustituya las papas fritas y ensalada rusa por otros más ligeros, como ensalada de lechuga o arroz hervido.
Si desea algún postre, recuerde que es más ligera y saludable la fruta que la repostería.
Para seguir estas normas, que a veces pueden ser difíciles de cumplir, nuestras grandes aliadas son la mentalización, la fuerza de voluntad y la costumbre.
Si nos acostumbramos a cambiar una manzana por el flan, poco a poco nos irá costando cada vez menos.
Y a la larga, nos sentiremos más satisfechos con nosotros mismos.
|