5 claves para los últimos días fríos antes de la primavera
1 Agosto 2026
La menor exposición solar puede afectar nuestro estado de ánimo y sistema inmunológico. La buena noticia es que la alimentación puede convertirse en nuestra mejor aliada. No se trata de comer más, sino de comer mejor.
1. Reforzar las defensas
Vitamina C: No previene los resfriados, pero puede ayudar a reducir su duración y severidad. Más allá de la naranja, existen auténticas bombas de vitamina C como el kiwi (incluso con más aporte que la naranja), el pomelo, las mandarinas y verduras como el locote rojo y el brócoli.
Zinc: Fundamental para el desarrollo y la comunicación de las células inmunitarias. Se encuentra en legumbres, frutos secos, semillas de calabaza y mariscos.
Tip práctico: Comience el día con un kiwi o un zumo de pomelo natural, añada locote rojo crudo a sus ensaladas y tome un puñado de frutos secos a media mañana.
2. Calor y confort en el plato
Sopas caseras: Hidratan y permiten incorporar una gran variedad de verduras y proteínas en un solo plato. Evite las comerciales con exceso de sal y grasas poco saludables.
Guisos de legumbres: Lentejas, garbanzos y porotos cocinados a fuego lento con verduras y un toque de carbohidratos (fideos, arroz). Son ricos en fibra y energía de liberación lenta, manteniendo la saciedad por más tiempo.
Cremas de verduras: De calabaza, zucchini, zanahoria o puerro. Son una forma deliciosa y suave de consumir verduras, ideales para cenas ligeras. Añadir cúrcuma o jengibre potencia su efecto antiinflamatorio. No olvidar incluir proteínas como pollo o pescado.
3. El sol en el plato: vitamina D
La vitamina D es crucial para la salud ósea, el sistema inmune y la regulación del estado de ánimo. Aunque los alimentos no son una fuente tan potente, sí contribuyen:
Pescados grasos: Salmón, caballa, sardinas y atún fresco.
Huevos: Especialmente la yema.
Tip práctico: Incluya pescado graso en su menú al menos dos veces por semana.
4. Hidratación: no baje la guardia
La calefacción y los ambientes secos resecan las mucosas, haciéndolas más vulnerables a los virus.
Alternativas calientes: Además del agua, recurra a infusiones y caldos caseros.
Ritual placentero: Una infusión de jengibre con limón y un toque de miel hidrata, protege la garganta y aporta bienestar.
5. Antojos inteligentes: calmar la ansiedad por el dulce
Dulces naturales: Un dátil con un trocito de chocolate negro (+70 % cacao), una manzana asada con canela o una compota de pera casera sin azúcar.
Chocolate negro: Rico en magnesio y triptófano, calma el antojo de forma más nutritiva.
Especias: Canela y vainilla para dar un toque dulce a cafés, yogures naturales o cremas de frutas, sin necesidad de azúcar.
Lic. Melizza Ibarra
Nutricionista – R. P. N° 2697
Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad



