Navidad Paraguaya tradicional
1 Diciembre 2025
La mesa navideña: sabores y costumbres
La Navidad paraguaya tradicional se celebra con una mesa abundante, donde conviven preparaciones cocinadas en tatakua, bebidas de estación y recetas que se transmiten por generaciones.
Si se cuenta con tatakua, en él se cocinan: la chipa, la carne vacuna, pierna y costillitas de cerdo, la sopa paraguaya o el chipa guasu, junto al ryguasu ka'e o forrado.
En el área rural, sigue vigente la costumbre de guardar animales para las fiestas de fin de año o para honrar a algún santo de devoción familiar. Se planifica reservar gallinas, pollos, cerdos o incluso algún ternerito, que se sacrifica especialmente para la ocasión.
Preparaciones con cerdo
Entre las recetas más tradicionales destacan:
- Butifarra: carne magra condimentada, salada y humedecida con jugo de naranja agria, embutida en intestino de vacuno. Se hierve y se decanta la grasa, obteniendo una butifarra sabrosa y sin grasa, que puede conservarse varios días sin refrigeración.
- Mbusia o morcilla: se elabora con sangre de cerdo, a la que algunos agregan panceta. Se condimenta y se embute siguiendo el mismo proceso que la butifarra.
- Chicharõ: se utiliza tocino, grasa y pedazos de carne con grasa, que se calientan a alta temperatura para extraer la grasa de uso familiar. A la parte sólida que queda se le agrega jugo de naranja agria y, una vez enfriada, se incorpora hu'itĩ de maíz, ya sea precocida o tostada (hu'itĩ maimbe).
- Queso de chancho: se prepara con patitas, orejas y partes de tocino. Se hierve durante horas con verduras y condimentos al gusto. Luego se enfría y se consume como fiambre.
El clericó y su rol comunitario
El clericó es una bebida elaborada con frutas de estación cortadas en trozos pequeños y maceradas en vino. Algunas versiones incluyen azúcar o vino espumante.
Antiguamente, cuando no se disponía de refrigeradores, se conservaba en cántaros para mantenerlo fresco.
Hoy en día, también se prepara en versión sin alcohol para los niños. Los niños del barrio solían organizarse para cantar al Niño, y como premio recibían este clericó, chipa y alguna golosina.
El clericó se comparte con quienes recorren las casas visitando los pesebres.
El pesebre paraguayo como altar gastronómico
En la tradición navideña paraguaya, el pesebre no solo representa la devoción religiosa: también es un espacio de ofrendas alimentarias que celebran la abundancia, la gratitud y la comunidad.
Alrededor del pesebre se colocan frutas de estación como sandías, melones, andai, zapallos y la infaltable flor de coco. De la bóveda cuelgan granadas, duraznos, pakuri, chipas decorativas como el chipa jegua, calabazas secas (hy'a), rosarios de maní y tártago.
Estas ofrendas no son meramente decorativas: según la tradición, después de la medianoche del 25 de diciembre, los alimentos del pesebre están bendecidos y se comparten con las visitas.
A esta costumbre se la conoce como niño gasto o pesebre jepo'o. No faltan el clericó, la aloja, jugos naturales o golosinas para los niños, que también reciben chipas como parte de la celebración.
Un espacio de devoción
El pesebre paraguayo se arma tradicionalmente en Nochebuena, con una bóveda de ramas ---ka'avovei o espinillo--- decorada con frutas, semillas, cáscaras de huevo pintadas y guirnaldas de papel. Con el tiempo, se incorporaron estrellas y lunas de lata o papel plateado/dorado, y algunos agregan montañas, cascadas o espejos que simulan lagunas.
Las figuras incluyen animales y personajes modelados en barro o tallados en madera, aunque hoy también se incorporan adornos industriales y juguetes de los niños.
Muchas familias mantienen esta práctica durante siete años consecutivos como símbolo de bendición para el nuevo hogar. Hoy día, sin embargo, algunas adelantan el montaje del pesebre, adaptándolo a sus tiempos y rutinas.
Margarita Miró Ibars
Historiadora - Investigadora - Escritora – Docente



